Notas sobre el tratamiento de chinche de cama en viviendas particulares

Por todos es sabido que los problemas relacionados con Chinche de cama han ido en aumento en los últimos 6 o 7 años, ANECPLA (Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas) ya informaba en 2012 de un incremento del 70 % en los últimos cinco años siendo el ámbito particular o doméstico en el que mayor aumento se detectó.

No obstante las cifras de la considerable acentuación de este tipo de plagas en su conjunto general restan protagonismo a un hecho sumamente importante, y es que el principal aumento se encuentra en el ámbito particular. Bien sea por el proteccionismo de las entidades hoteleras a la hora de realizar encuestas al respecto (perfectamente comprensible) o simplemente por una cuestión puramente expansiva el caso es que el ámbito doméstico parece ser que es el que mayor crecimiento en el número de incidencias está sufriendo. En este sentido es importante entender que el ámbito particular dista mucho de lo que hasta ahora muchos técnicos y comerciales habían vivido en entidades dedicadas al hospedaje de personas.

El escenario de un piso o casa particular es un mundo aparte, no nos encontramos con las ventajas de tener a un técnico de mantenimiento con herramienta en mano dispuesto a desmontar cualquier elemento que se le ponga por delante. Estamos ante un terreno virgen esperando a que alguien con el conocimiento suficiente piense y acierte sobre qué hay que hacer, dónde puede encontrar escondida a esta molesta plaga y esperar a que lo analizado en esa zona le lleve a la eliminación completa del problema. Es por tanto el técnico el que deberá decidir que hay o que no hay que hacer en este terreno

Una vez el técnico ha evaluado qué hay que hacer y qué elementos se tienen que desmontar y/o desechar la información habrá que trasladársela al pobre afectado que sigue pensando que el chinche de cama es un problema de postguerra. Si tenemos suerte la persona a “bombardear” de información será alguien joven que seguirá la tendencia del “do-it-yourself” o hágalo usted mismo capaz de montar y desmontar cualquier elemento, estructura y/o mobiliario como si de McGyver se tratase. En el peor de los casos el afectado será una persona de avanzada edad que bastante esfuerzo tendrá en comprender que actualmente la chinche de cama no se soluciona quemando pastillas de azufre como en el servicio militar. Y es aquí donde comienza el verdadero trabajo. Ha de tenerse en cuenta que la zona a tratar está habitada, y que la persona afectada no tiene porqué saber nada acerca de la chinche de cama. A su vez hay que hacerle entender que son trabajos tediosos y plagas que cuesta eliminar y que por tanto su colaboración es de vital importancia para solventar el problema y para preparar la vivienda, pues sin la colaboración del cliente el tratamiento será sumamente complicado.

Uno de los primeros inconvenientes o diferencias que podemos encontrar está relacionado con “la vida” o “la historia” que tiene esa casa. Hablamos de escenarios en los que la cantidad de mobiliario, enseres personales y ropa es infinitamente mayor a las de cualquier establecimiento hotelero. En las viviendas particulares los armarios sí están llenos de tejidos, los altillos seguramente cobijarán la ropa de temporadas pasadas, colchas, sábanas, toallas o enseres varios, los cajones estarán repletos de cacharritos aparentemente sin sentido alguno para nosotros pero que para nuestro cliente representarán un problema al saber que existen chinches en su casa;  y ojo, hemos de tener por seguro que si no en su totalidad, nos preguntará qué hacer con todos y cada uno de esos cacharritos. Nuestro trabajo será el de asesorar sobre qué hacer con todo ello, cómo gestionar toda su ropa y enseres personales y plasmar siempre en el presupuesto y el plan de actuación quien se hará cargo de las tareas de montaje y/o desmontaje de aquellos elementos necesarios para un correcto tratamiento.

Otra de las diferencias que se suelen encontrar en domicilios es la tendencia generalizada a la utilización de biocidas de uso doméstico (generalmente en formato aerosol) lo que acostumbra a generar efectos de dispersión en el resto de la vivienda y por tanto a empeorar el problema. Como comentábamos anteriormente, en la actualidad la tendencia del “do-it-yourself” puede ahorrarnos muchas horas de desmontajes, pero a su vez está empeorando gravemente problemas relacionados con plagas que de haberse tratado desde inicio por profesionales no habrían llegado a mayores. Es frecuente encontrar en viviendas particulares a las chinches agregadas en las zonas altas o esquinas donde confluyen paredes y techo como consecuencia de las barbaridades y la cantidad de biocidas utilizados. A su vez es muy sencillo tener un problema en las estancias anexas como consecuencia de ese efecto desalojo. Este hecho hace que sea de vital importancia inspeccionar de forma muy minuciosa las estancias anexas a la zona principal afectada, así como tener en cuenta la estructura general de la habitación pensando siempre en la posibilidad de que la chinche se haya introducido aún más adentro de la estructura general de la vivienda. Aquí se debería tener en cuenta la necesidad de implementar aquellas medidas físicas oportunas (sellado de grietas, hendiduras, molduras, etc.) y de nuevo plasmar en el plan de actuación si dichas tareas entrarán o no en presupuesto.

Esto es de vital importancia sobre todo de cara al comercial de la empresa pues deberá observar la problemática en cuestión desde el punto de vista del técnico y no del comercial, ya que lo que menos nos importará por norma general será la superficie total de la estancia o el volumen de trabajos a realizar en dicho establecimiento. En este caso se tratará de solventar un problema en una estancia particular donde los siguientes aspectos son vitales. . Es importante evaluar este tipo de afectaciones desde un punto de vista técnico teniendo en cuenta factores como estructura, mobiliario o cantidad de enseres. El punto de vista comercial o el contar metros cuadrados puede jugarnos una mala pasada a la hora de calcular tarifas y horas de técnico entre otros aspectos.

El objetivo de los tratamientos siempre se centrará en eliminar el problema existente, con la mínima utilización  de biocidas deseable y en el menor tiempo posible. Esto solo se conseguirá con una buena planificación del tratamiento.

El tratamiento en bloque

Ya existe literatura que habla sobre esta metodología de tratamiento o diagnóstico, y considero que es una buena forma de plantear un tratamiento frente a chinche de cama, sobretodo en viviendas particulares.

En la imagen se resume de forma simple en que consiste un tratamiento en bloque frente a chinche de cama. La zona en rojo representa la zona de inicio, o el foco principal donde comienza el problema. El resto de zonas de riesgo coloreadas en verde representan a las habitaciones o dependencias cercanas a la zona afectada pero donde en un primer momento no existe presencia aparente de chinches.

Un correcto planteamiento del problema requerirá del tratamiento a fondo e inspección de la zona afectada junto con una inspección y tratamiento preventivo de las zonas de riesgo siempre que se requiera. El tratamiento o planteamiento en bloque nos será útil tanto a nivel de vivienda en general como a nivel de estancia afectada.

Preparación estructural de la estancia a tratar

Cuando abordamos un problema de chinche de cama en una vivienda particular uno de los factores que más pueden provocar quebraderos de cabeza es la estructura general de la habitación. Una preparación deficiente de la estancia a tratar; y dejando a un lado el mayor o menor residuo que nos puedan dejar los productos, provocará que a la hora de aplicar (bien sea frío, calor, biocidas o cualquier método similar) no se penetre lo suficiente o no se llegue hasta la zona donde el chinche se cobija. Esto probablemente se traducirá en la realización de más y más tratamientos sin llegar a alcanzar el objetivo de la eliminación.

Elementos como trasdosados, zócalos, molduras, pavimentos, revestimientos o bigas pueden darnos muchas sorpresas cuando comenzamos a tratar. Es importante conocer estos elementos a la perfección y no obviar ninguno de ellos si queremos que el tratamiento surta efecto.

Hay que tener en cuenta que una vivienda por norma general no lleva a cabo el mismo tipo de mantenimiento que un establecimiento hotelero, por lo que es más fácil que estos elementos no estén en su mejor momento o inclusive rotos o con desperfectos. Tener en cuenta este tipo de incidencias son las que asegurarán un buen planteamiento general del tratamiento.

Preparación de la ropa y enseres textiles varios

Por norma general cada habitación dispone de su propio armario ropero, cómoda, etc. y estos acostumbran a estar llenos de ropa. A no ser que dispongamos de grandes estancias, raras veces del armario a la cama encontraremos distancias superiores a los 2 metros.  No podemos pulverizar directamente estas prendas, por lo que lo ideal es recomendar la gestión correcta de toda la ropa que pueda considerarse afectada, bien sea lavando a temperaturas de unos 60 grados en tiempos de 20-30 minutos o directamente recomendando enviar a tintorería para su correcta gestión (en la actualidad ya existen muchas lavanderías que saben cómo gestionar ropa afectada por chinche de cama).

Como es lógico igual o más importante aún será tener muy en cuenta todo lo relacionado con ropa de cama, cortinas y similares, por lo que se recomendará de la misma manera llevar a cabo una correcta gestión de todos esos elementos.

Con el chinche de cama en caso de duda lo mejor es no tentar a la suerte. Si bien es cierto que no es sencillo o fácil que la ropa ubicada en un armario esté afectada siempre existirá una posibilidad, por lo que lo ideal es considerar como afectado todo aquello que se encuentre en la zona afectada, consiguiendo así evitar sorpresas desagradables a posteriori.

Preparación del mobiliario

El mobiliario puede llegar a ser muy traicionero. He llegado a encontrar en tratamientos aparentemente sencillos a chinches “agazapadas” en los fondos de cajones de mesitas en las que aparentemente no se observaba afectación. Todo el mobiliario que existe en una habitación (dejando de lado la obviedad de que cama, cabeceros y similares acostumbran a ser el cobijo principal del chinche de cama),  puede estar afectado.

Como bien sabemos la chinche de cama es una compañera bastante tímida, por lo que no se dejará ver tan fácilmente. Es frecuente encontrarla tanto en el interior como en la parte exterior de los muebles, incluidas tapas traseras, patas, etc. Por lo que no debemos descartar la necesidad de desmontar alguno que otro e inclusive plantearnos la necesidad de deshacernos de aquellos muebles que bien por su complejidad o por la imposibilidad de tratar con seguridad impidan una correcta evolución del tratamiento.

En resumen, satisfacción y tranquilidad del cliente

Mucho de lo explicado aquí ya será conocido por muchos, tal vez algunos puedan estar de acuerdo, quizá otros no, pero considero que esto es lo de menos. Lo más importante es; sea con el método que sea, conseguir dar la tranquilidad que necesita nuestro cliente, debemos ser capaces de proyectar seguridad y control para que ellos; que son los que han pedido nuestra ayuda, puedan percibir que podemos solventar su problema.

Como bien dicen muchos de mis clientes, “uno no se imagina lo que es vivir con chinche de cama hasta que lo padece” y por esa razón cuando tratamos viviendas particulares hemos de tener más paciencia que nunca y debemos intentar ponernos en su lugar para comprender qué ocurre.

Una vez comprendida la máxima de que “el cliente es lo primero” solo nos queda una cosa: acabar con todas las chinches.

Roberto Gómez Artime

BCNplagas Tratamientos Profesionales, S.L.